Más de 2 siglos de incidencia de la Masonería en las situaciones históricas de cambio, y frente al advenimiento de la crisis actual tanto colectiva como individual, la Masonería sigue deseando incidir en la realidad y en el futuro de nuestra sociedad, trabajando en torno a dos ejes:
Un eje interior, propio de cada masón:
“Si, de vez en cuando, el hombre no cerraba soberanamente los ojos, terminaría sin ver lo que vale ser visto”. René Char
a) El sentido de pertenencia: Cuando la ruptura de las estructuras tradicionales produce aislamiento y sensación de vértigo ante una realidad cada vez más compleja e inabarcable, la Masonería permite recuperar una sensación de “pertenencia”, necesidad humana básica, sin caer en el irracionalismo o el fundamentalismo. Dicha “pertenencia” permanece abierta a la enorme diversidad de lo real, basada sobre el libre albedrío y el abandono de los prejuicios empobrecedores.
b) La armonía interna: La Masonería propone un camino de búsqueda de la propia identidad, del perfeccionamiento, de la autorrealización y del equilibrio interior, mediante itinerarios propios, utilizando ritos y símbolos como herramientas para despertar la imaginación y sensibilidad.
Un eje exterior, que proyecta el masón socialmente
Los masones pretenden mejorar la realidad en sus ámbitos profesional, social y cultural, generando ideas, documentos o estructuras. Y esto,
a) Desde la ética: Respecto a las distintas dimensiones del hombre, es la ética la que más importa a la Masonería, por lo que la reflexión sobre su contenido e implicaciones es una parte fundamental del quehacer masónico.
“El hombre y la sociedad están cambiando rápidamente bajo el impulso de la ciencia; pero no todos estos cambios se orientan hacia el bien….Contra posibles desviaciones la Masonería debe vigilar atentamente y ejercer la autoridad moral que le es propia”. G. de Bernardo.
b) Desde el conocimiento: La persecución de los fines de la Masonería implica un conocimiento, lo más amplio posible, del mundo en que vivimos, desde las ciencias exactas hasta las sociales, incluyendo los planteamientos religiosos. En la Masonería no cabe ningún tipo de fundamentalismo y se considera que la religión y las opciones políticas, siempre que no sean excluyentes, pertenecen al ámbito estrictamente privado, por lo que no se discute sobre ellas.
c) El deseo de incidir en la realidad: los masones pretenden mejorar la realidad de forma congruente con los planteamientos éticos. Muchísimas logias suelen tomar iniciativas concretas en el sector social y filantrópico, pero son los masones, como individuos, los que actúen en su ámbito profesional, social y cultural. Desde el nacimiento de la Masonería, la labor dinamizadora de los masones orientada a la generación de ideas, documentos o estructuras perennes ha sido predominante.