| Masonería y Vida Social en Francia A lo largo del siglo XIX, la Masonería francesa, a medida de su desarrollo y proletarización, empezó a ser un laboratorio de ideas de inspiración socialista y de coloración nítidamente republicana, y un centro de debate sobre todos los grandes temas de la época: fin de la esclavitud con el Hermano Schoelcher, escuela laica y obligatoria, igualdad hombres-mujeres, protección y derechos de los obreros, mutualidad, etc. Los masones han sido partícipes de todas las batallas a favor de la democracia y la republica. A partir de los años 1880, la influencia de los masones no deja de ser importante en los gobiernos franceses, siendo iniciados varios presidentes de gobierno y aún más numerosos ministros. Además de ser un laboratorio de proposiciones, la Masonería desea ser la conciencia de la república a favor de la paz y de la democratización de la sociedad: la idea de la SDN, primer borrador de la ONU, nace en 1917 en las logias; las grandes leyes del "frente popular" en los años 1936 fueron llamadas "leyes masónicas": escuela obligatoria hasta 14 años, semana de 40 horas, horarios laborales de 8 horas, vacaciones pagadas para todos, acción a favor del derecho de voto para las mujeres, etc. En los años de la inmediata post guerra, la Masonería sufre unos titubeos, consecuencia por une parte de la prohibición y persecución de los masones por los nazis y el gobierno colaboracionista del General Petain, y por otra de la hostilidad del partido comunista que ve, en la masonería un ejemplo de "colaboración de clases". Sin embargo la masonería francesa conoce una especie de "edad de oro" con no menos de 3 presidentes de gobierno abiertamente masones y unos varios ministros, y asiste al éxito de numerosas ideas suyas: fin de la colonización, ayuda a los países subdesarrollados, reformas de las estructuras agrarias, planning familiar, mejora de las condiciones de vida de los ancianos, reforma del ejercito, etc.. Todos estos temas resultaron como tantas leyes, las 2 últimas grandes "leyes masónicas" siendo, durante los mandatos de Giscard d'Estaing y Mitterand respectivamente, las leyes sobre la interrupción voluntaria del embarazo y la eliminación de la pena de muerte. Una mayoría de masones se opuso al general de Gaulle, aunque paradójicamente durante este periodo vivieron su edad de oro intelectual. Hoy en día las diversas obediencias francesas conocen un gran desarrollo y parecen centrarse más en los debates intelectuales que en los políticos. Pero, hoy como ayer y como mañana, las reuniones se terminan con la triple aclamación "libertad, igualdad, fraternidad.
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