"Gris es la teoría, y verde el árbol de la vida" - Goethe
La búsqueda de la verdad empieza con el ejercicio de la duda y el "cogito, ergo sum" de Descartes, primer paso hacia la libertad del espíritu y del pensamiento. Esta duda fecunda lo ilustra la dualidad entre el índice de Platón hacia el cielo de las ideas y el de Sócrates apuntando a la tierra, sede de las realidades. Oposición entre la razón y lo imaginario. Pero la (cicuta ¿como se llama este el veneno?) ha vencido a Sócrates al igual que las realidades vencen a menudo a la verdad.
El masón busca primero la verdad interior. Es el mensaje simbólico de la búsqueda de la "palabra perdida" emprendida por los masones, búsqueda que cuestiona los bloqueos del pensamiento: estereotipos, prejuicios, ideas hechas, modas, todo lo que nos fue impuesto sin verdadera análisis y juicio de valor.
La segunda búsqueda es la del sentido de los signos, imágenes, palabras.
Nos sorprende F. Niezstche al afirmar en el "Gai Savoir".
"Es infinitamente más importante conocer el nombre de las cosas que lo que son"
Para el "ser social" la comunicación es el acto vital por excelencia. Y en la vida social no se pide a la verdad de ser verdadera sino satisfactoria, factor que favorece el conformismo y, en los casos extremos, los dogmatismos, los integrismos y el fanatismo. Buscar el entido, es un acto de liberación, al mismo tiempo que es una vía humanista al favorecer el nacimiento de un hombre más libre, más capaz de ejercer su libre albedrío.
Este deseo de la verdad para vencer los permanentes desmentidos de la realidad, es el camino que emprenden los masones en su "búsqueda de la luz", en su deseo de estimular el pensamiento, dinamizar la reflexión, entender el sentido y el significado, en una palabra matar a los ídolos.