"A la naturaleza le gusta presentarse velada" - Heraclite
Entrar en el mundo masónico es ante todo abandonar las costumbres heredadas de un mundo cada día más acelerado y confuso, en el cual el enfrentamiento y el espíritu de dominación caracterizan a las relaciones sociales y hasta familiares.
En el mundo masónico se elabora une voluntad de construir juntos. Es cierto que todo no esta idílico, y que los hermanos y hermanas llegan con su personalidad, insolencia, impaciencia, reflejo perfecto de la diversidad misma de la sociedad. Pero la voluntad de domar a las diferencias para conocerse a sí mismo y entender mejor el mundo permite una labor harmoniosa. Este camino hacia la verdad, la libertad de pensar y un libre albedrío absoluto, es una "iniciación" en el sentido en que sigue un camino antiguo basado sobre dos herramientas: el respeto a un rito y el trabajo sobre símbolos:
El rito es un medio de conocimiento y reconocimiento en el espacio y el tiempo; es pedagógico en la medida en que permite transmitir un sistema de referencias y unos estímulos heredados de una larga tradición de experiencia y enseñanza; es fundamental ya que crea una memoria específica de un grupo y marcas de identidad..
Los símbolos no son más que un vehículo utilizado para desarrollar la imaginación, la intuición y la emoción. El trabajo sobre los símbolos ayuda a captar la polivalencia de las apariencias y los diversos significados de un discurso, de un texto, signo, etc.
“La esencia de la técnica no es la técnica”. Heidegger
Trabajar sobre las herramientas de la masonería es reunir lo esparcido: razón, intuición, imaginación sin aceptar jamás las certidumbres, los dogmas, las ideas preconcebidas o la uniformidad